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Los tribunales no son la solución

MARIANO AVILÉS / PRESIDENTE DE ASEDEF
El Global.net - lunes, 11 de enero de 2016 / 11:42

En los últimos tiempos se puede decir que el sector farmacéutico está más convulso que nunca. Se han suscitado cuestiones controvertidas, como por ejemplo el copago o las subastas e incluso el excesivo abuso de los reales decretos-ley como una forma de legislar por la vía rápida y sin posibilidad de respuesta al gobierno por parte del poder legislativo. La confrontación política sobre temas de sanidad, y en concreto farmacia, es constante, habiendo sido precisamente la sanidad una materia prácticamente olvidada o desaparecida en los debates políticos previos a las recientes elecciones generales.

El gasto farmacéutico es un caballo de batalla que el gobierno de turno siempre tendrá sobre la mesa, precisamente por la necesidad de una mayor medicación por parte de una sociedad envejecida. Estas necesidades provocan y seguirán provocando que las CC.AA. traten el gasto farmacéutico con perspectivas distintas, lo que producirá las fricciones necesarias para dar cumplimiento a programas muchas veces alejados de la realidad e incluso de la economía del país. Esto nos lleva irremediablemente a los enfrentamientos que pasan por los juzgados, lo que significa que quien pierde en estos escarceos somos los pacientes.

Cuando una sociedad judicializa su actividad es porque algo no va bien. Los desacuerdos continuos pudieran verse agravados en número los próximos meses por los pactos políticos a los que tendrán que llegar los partidos, bien para gobernar, bien para estar en la oposición controlando cada movimiento de alianzas que posiblemente incluso sean contra natura.

Las administraciones se alejan de criterios como universalidad y equidad; cada uno regula para los suyos y esto provoca la inevitable desigualdad. Una legislación en ocasiones hecha a golpe de ocurrencia, de normas inaplicables desde su nacimiento, es el caldo de cultivo además para una mayor litigiosidad en un sector estratégicamente importante para la economía de España. Por tanto, y para concluir, desde mi punto de vista vienen tiempos convulsos para el sector farmacéutico y parece que sin solución en un futuro inmediato.

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